Tratamiento de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE)


Tratamiento de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE)

¿Qué es la degeneración Macular asociada a la Edad?

La Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE) es una enfermedad que afecta a personas mayores, en las que se produce una afectación de la parte más importante de la retina: la MÁCULA.

Macular (1)

La retina es un tejido que tapiza el ojo por dentro, en ella se encuentran las células que nos permiten ver; sería como el carrete en una máquina de fotografiar. En el centro de la retina, se encuentra la mácula , que es la parte de la retina más importante, porque es la zona de máxima visión del ojo, que usamos para ver con detalle los objetos, para ver la TV, para leer o reconocer una cara. Esta enfermedad afecta exclusivamente a la mácula, ya que es la zona de la retina que más actividad tiene, por ello a lo largo de los años se va desgastando y deteriorando. Todo ello conduce a una inevitable degeneración de las células de la mácula, con la consiguiente alteración de visión del ojo afectado.

Síntomas de la enfermedad

Hay ocasiones en las que una persona no se da cuenta de que con un ojo no ve bien; para ello es importante que sepa cuales son los síntomas que nos puede hacer sospechar que padece de DMAE, y deberemos practicar algunos ejercicios primero con un ojo y luego con el otro. Los síntomas principales son:

  • Pérdida de visión lenta y progresiva de un ojo. Deberemos taparnos un ojo y luego el otro, así sabremos si con uno de los ojos vemos peor que con el otro.
  • Pérdida de visión central: la pérdida de visión se produce en el centro de nuestro campo visual, es decir, si miramos con un ojo la cara de una persona, veremos una mancha que oculta su rostro mientras que sí veremos todo lo que está alrededor de la cara.

Macular (2)

  • Si vemos las líneas torcidas y las formas desfiguradas. Para ello es muy útil utilizar la rejilla de Amsler. Nos taparemos un ojo y miraremos fijamente a unos 30 cm. de distancia el punto central de la rejilla, luego repetimos el ejercicio con el otro ojo. Si vemos alguna de las líneas de la rejilla torcida, deberemos ponernos inmediatamente en contacto con un oftalmólogo.

Macular (3)Macular (4)

Causas que provocan esta enfermedad

Además de la edad, que es el factor más directamente relacionado, existen otros muchos factores que pueden favorecer su aparición:

  • Factores genéticos: recientemente se ha detectado un gen directamente relacionado con la DMAE • Personas con antecedentes familiares de DMAE
  • Raza blanca o caucásica: también se da en la raza negra, pero en menor proporción.
  • Ojos claros
  • Factores de riesgo cardiovascular: Hipertensión arterial, colesterol, arterioesclerosis, etc…
  • Tabaco: se ha demostrado que los fumadores tienen 3 veces más riesgo de padecer la DMAE que los no fumadores.
  • Dieta rica en grasas y pobre en antioxidantes.
  • Una elevada exposición a la radiación solar.

¿Cúando es el momento de ir al doctor para su diagnóstico?

No todas las personas afectas de DMAE tienen el mismo grado y tipo de afectación. Diferenciamos entre la forma seca y húmeda:

  • Forma seca: es la más frecuente, afecta a un 80-90% de las personas que padecen la enfermedad. La pérdida de visión es lenta y suele ser simétrica en los dos ojos. Únicamente un 10% de las pérdidas severas de visión se dan en esta forma seca.
  • Forma húmeda: es menos frecuente, solo un 10% del total de DMAE, pero la más grave, ya que la mayor parte de las pérdidas severas de visión (90%) se dan en esta forma de DMAE. La pérdida de visión es bastante rápida y se debe al crecimiento de vasos sanguíneos anormales por debajo de la retina, que pueden romperse y sangrar. Estos vasos que crecen, tienen forma de membrana y se les llama Membrana Neovascular. Suele comenzar por un ojo, pudiéndose afectar el otro a lo largo de los meses o años.

Pruebas y Diagnóstico

Los oftalmólogos en la consulta, disponen de varios métodos para sospechar y diagnosticar la presencia de DMAE:

  • Tomando la agudeza visual.
  • Dilatando las pupilas y observando el fondo del ojo.
  • Realizando el test Amsler con la rejilla anteriormente descrita.
  • Angiofluoresceingrafía: prueba que consiste en inyectar un colorante por una vena del brazo y a continuación se toman varias fotografías del fondo del ojo. El líquido inyectado circula por el interior de los vasos sanguíneos de la retina. Si existe DMAE se formará una imagen típica que nos dará el diagnóstico de la enfermedad.

Factores o Grupos de riesgo

La degeneración macular asociada a la edad (DMAE), hoy en día es la primera causa de ceguera “legal” en los mayores de 55 años en los países desarrollados. Se estima que hay más de 7.500 casos por millón de habitantes en países desarrollados. En el mundo hay alrededor de 25-30 millones de personas afectadas, cifra que aumentará considerablemente en 25 años debido al envejecimiento de la población. En España se calcula que hay más de 700.000 casos de DMAE y aproximadamente 3 millones están en riesgo de padecerla en los próximos años.

La DMAE afecta fundamentalmente a personas de edad avanzada, sobretodo aquellas mayores de 70 años, aunque también pueden darse casos a partir de los 55 años.

Preparación de la visita al doctor

No es necesario nada especial. Se indicará en la consulta oftalmológica. Habitualmente se instilan gotas para dilatar la pupila del paciente.

¿Cómo prevenir la enfermedad?

  • Para evitar el empeoramiento de la visión asegúrese de que lleva una correcta graduación y es recomendable que en su casa disponga de una buena iluminación.
  • Realice visitas al oftalmólogo de manera periódica a partir de los 60 años, sobretodo si tiene algún antecedente de algún familiar que haya padecido la enfermedad.

¿Cúal es el tratamiento?

Diagnosticar y tratar la DMAE cuanto antes es la clave para hacer frente a esta enfermedad degenerativa. Actualmente existe tratamiento sólo para la DMAE de tipo húmeda, que es además la forma más agresiva de la enfermedad. Se utilizan los fármacos inhibidores del factor de crecimiento endotelial. Se inyectan con una jeringa a nivel intravítreo (dentro del ojo) y en algunos estudios se ha observado que pueden frenar la progresión de la enfermedad. Este tratamiento no es eficaz en todos los casos, puede frenar la progresión de la enfermedad, en algunos casos la consigue parar, y en otros sigue avanzando a pesar del tratamiento. No obstante es la única arma terapéutica que ha demostrado cierta eficacia. En los casos en los que se ha llegado demasiado tarde o el tratamiento no ha sido efectivo, existen unas ayudas visuales que proporcionan al enfermo una mayor calidad visual. A estas ayudas se les conoce como Baja Visión , y consisten en gafas especiales con grandes aumentos, lupas, lentes telescópicas o incluso magnificadores electrónicos que pueden ser de gran utilidad a estos pacientes. Son sistemas de ayuda que aunque no permiten darle más visión al paciente que padece una DMAE, permiten sacarle el máximo rendimiento a la visión que le queda.

Aprender a vivir con la enfermedad

Por desgracia no existe ningún tratamiento que prevenga la aparición de la DMAE. Existen una serie recomendaciones que pueden hacer retrasar o enlentecer su progresión:

  • Se recomienda una dieta rica en frutas y verduras frescas, que contienen antioxidantes, y son pobres en grasas animales. Existen unos suplementos vitamínicos ricos en antioxidantes (Vitaminas A, C y E, luteína, zeaxantina y minerales como el cinc, cobre, manganeso, magnesio etc..). En ocasiones el oftalmólogo los puede recetar, especialmente cuando la dieta del paciente no es muy variada.
  • Utilice gafas de sol (preferiblemente compradas en una óptica) para evitar la acción directa de Ios rayos solares sobre la retina.
  • Por último es importante que las personas mayores realicen el ejercicio de mirar determinados objetos con un ojo tapado, y repetirlo a continuación con el otro, siempre manteniendo uno de los ojos tapados. Es útil en estos casos la rejilla de Amsler, pues si vemos sus líneas torcidas puede hacernos sospechar la presencia de DMAE.