La rosácea ocular


La rosácea ocular

Muchos pacientes que acuden a nuestra consulta por molestias oculares padecen rosácea y no lo saben. En este post hablaremos de una enfermedad que por su frecuencia en consulta merece toda nuestra atención ya que algunos pacientes se sienten acomplejados por este proceso, más allá de las molestias que puede producir y de las que también hablaremos a continuación.

1. Qué es la rosácea y qué síntomas produce?

La rosácea es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel. Los pacientes que la padecen suelen presentar un enrojecimiento más pronunciado en mejillas, nariz, frente y/o párpados. Es una enfermedad más frecuente en mujeres (aunque no exclusivamente) a partir de los 30 años de edad.

2. Causas

A día de hoy no se conoce con exactitud la causa de la rosácea. Sin embargo, hay diversos factores que podrían influir en su aparición, tales como disfunciones del sistema inmunológico, la propia genética (hay pacientes cuyos progenitores tienen también esta enfermedad) o algunos microorganismos. En este sentido, parece ser que el Demodex Folliculorum es un germen que podría jugar un importante papel en su aparición. Aunque el Demodex es un ácaro que está presente en el folículo piloso del ser humano de forma habitual, parece ser que está presente en mayor cantidad en los pacientes con rosácea, lo que hace pensar que podría provocar algún tipo de reacción en la piel de estos pacientes y ser responsable de los síntomas que padecen. Asimismo, la presencia de Demodex en los párpados no es algo infrecuente y nuevamente lo detectamos con mayor frecuencia en nuestras consultas en pacientes con rosácea.

3. Por qué empeora?

Hay algunas circunstancias como el alcohol, el calor directo en la cara, ciertos alimentos y fármacos, los cambios bruscos de temperatura, el estrés o la radiación ultravioleta que pueden empeorar los síntomas, produciendo habitualmente un mayor enrojecimiento de las zonas afectadas. Dado que estos factores empeoran los síntomas de muchos pacientes se recomienda evitarlos para controlar mejor los síntomas.

4. Tipos de rosácea

Existen varios tipos de rosácea:

 

1. Rosácea Eritematosa-Telangiectásica

Se caracteriza por el enrojecimiento permanente de mejillas, nariz y frente, asociada a episodios de mayor enrojecimiento (o rubor) con sensación de calor, sensibilidad al tacto en la zona o incluso dolor.

A veces aparecen arañas vasculares o telangiectasias, unos vasos sanguíneos prominentes y de pequeño tamaño que suelen ser más visibles cerca de la nariz.

 

2. Rosácea pápulo-pustulosa

Predomina el enrojecimiento en la zona de las mejillas y típicamente se asocia a unos granitos en la misma localización, que frecuentemente se confunden con el acné. A diferencia de esta otra condición, en una rosácea no aparecen puntos negros o comedones y este dato es de gran ayuda para diferenciar ambos procesos.

rosacea

Paciente con rosácea pápulo-eritematosa con lesiones en nariz y ambas mejillas.

3. Rosácea Fimatosa

Cuando alguno de los tipos anteriores de rosácea evoluciona de forma crónica puede aparecer la rosácea fimatosa, más frecuente en los hombres en edad adulta. La inflamación cronificada en el tiempo produce un engrosamiento de las capas externas de la piel con un aspecto brillante y con un aspecto bastante graso. Lo más habitual es que esté afectada la nariz (en ese caso hablamos de rinofima) pero las orejas, mejillas, barbilla o párpados también pueden estar afectados.

 

4. Rosácea ocular

La rosácea ocular puede afectar a cualquier paciente con rosácea, sea cual sea el tipo que padezca y es frecuente que el paciente tenga una afectación de los párpados ya en la juventud. Suelen estar afectados ambos ojos, a veces uno en mayor grado que el otro y los síntomas que vemos con mayor frecuencia en consulta son: ojo rojo y/o párpados inflamados sobretodo en el borde de los mismos, sensación de arenilla, escozor, fotofobia y exceso de lagrimeo.

 

ojos

Enrojecimiento del borde palpebral de ambos ojos en paciente con rosácea ocular.

5. Cómo tratar la rosácea?

 

En primer lugar es básico un buen diagnóstico, ya que muchos pacientes con este proceso desconocen que lo padecen. A día de hoy y teniendo en cuenta que la rosácea es una enfermedad crónica de la piel, tenemos que asumir que aunque hay tratamientos que pueden aminorar sus síntomas no vamos a conseguir erradicar el problema por completo.

Existen en el mercado pomadas que pueden aplicarse en la piel para reducir las áreas de piel enrojecida en mejillas, nariz o frente. Muchos pacientes están acomplejados por esa rojez que presentan en las áreas descritas y estos tratamientos pueden mejorar la apariencia de las zonas afectadas de forma importante. Habitualmente no se usa el mismo tipo de pomada para todos los tipos de rosácea,  por lo que hay que hacer un buen diagnóstico para establecer qué tipo de pomada es más conveniente en cada caso.

Por lo que se refiere a la rosácea ocular, habitualmente el tratamiento es combinado. Por una parte, estos pacientes presentan un ojo seco evaporativo que hace que la calidad de su lágrima sea deficiente, por lo que es importante el uso de lubricantes oculares. La higiene de los párpados con toallitas también es de ayuda en estos casos. A veces se asocian antiinflamatorios tópicos y/o antibióticos vía oral en tandas cortas y de forma controlada que pueden mejorar las molestias oculares. En casos más severos puede ser útil una higiene del párpado más profunda. En nuestro centro disponemos en la actualidad del dispositivo BlephEx®  que mediante un fresado suave de la superficie de los párpados permite eliminar placa y bacterias que empeoran la enfermedad.

No dude en consultar con el oftalmólogo en caso de molestias en los ojos asociadas a enrojecimiento facial.